Simposio Potencial de secuestro de carbono orgánico en los suelos agrícolas y agostaderos de México, noviembre de 2017
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BIOENERGÍA



La biomasa es una fuente de energía renovable y limpia, con un portafolio extenso de tecnologías maduras para la mayoría de sus distintas aplicaciones. A nivel internacional, la bioenergía, o energía obtenida de la biomasa, representa el 10% del consumo total de energía y 77% de las energías renovables. Se estima que para el año 2035 podría contribuir con cerca del 25% de la energía requerida en el mundo, y constituir así uno de los pilares de la transición a fuentes renovables de energía. La bioenergía en nuestro país abastece el 5% (432 PJ en el 2008) del consumo de energía primaria. Se utilizan principalmente la leña, el bagazo de caña y el carbón vegetal.


Manejada de manera sustentable, la bioenergía presenta numerosas ventajas desde la óptica socioeconómica y ambiental: es versátil; escalable; brinda aplicaciones para los principales usos finales de la energía (calor, electricidad, combustibles para el transporte); permite crear sinergias importantes entre los sectores agrícola-forestal, energético, industrial, ambiental y social; puede promover el desarrollo rural sustentable a través de la creación de fuentes de trabajo e inversiones en ese medio y puede transferir importantes recursos económicos desde las áreas urbanas hacia las áreas rurales. Además, la producción sustentable de biomasa brinda numerosos servicios ambientales de tipo local y global, lo que incluye la transformación de residuos en recursos económicos, control de la erosión del suelo, regulación del ciclo hidrológico y preservación del hábitat para la fauna silvestre.


Hay grandes posibilidades de desarrollo de la bioenergía en México, por cuanto:


Existe un gran potencial energético del recurso biomásico.


Los recursos bioenergéticos en México pueden producir sosteniblemente 3,569 PJ/, el equivalente al 46% de la oferta interna bruta de energía primaria en el año 2008, y 10 veces más que su uso actual.


Puede contribuir a la diversificación energética y reducir las emisiones de CO2, así como la contaminación local. En el año 2030, la bioenergía podría abastecer hasta un 16% del consumo de energía en México y permitir una reducción anual de emisiones de 110 Mt de CO2 a la atmósfera o 23% de la mitigación total estimada en este año.


A las ventajas globales del uso de la bioenergía, se sumarían numerosos beneficios tangibles en lo local. Por ejemplo, el aprovechamiento de desechos urbanos y agrícolas, reducción de los riesgos sanitarios y la contaminación del agua y el aire; por su parte, las estufas eficientes de leña y biogás permiten reducir la contaminación intramuros en las viviendas rurales.


Existe un conjunto de experiencias interesantes en México


En el país se ha desarrollado y adaptado tecnología eficiente para la cocción doméstica, generación de biogás en rellenos sanitarios y en aplicaciones agroindustriales, entre otros ejemplos. Existen grupos de investigación consolidados en biocombustibles de segunda generación y en la adaptación de paquetes agronómicos para el establecimiento de cultivos bioenergéticos. Algunos ingenios azucareros están iniciando la cogeneración ampliada y eficiente de electricidad para la Red Nacional. Se cuenta también con experiencias en la producción de biodiesel a partir de residuos.


Sin embargo, en México todavía se dista mucho de poder hacer realidad estas oportunidades. Aunque hay avances en temas regulatorios y de incentivos a tecnologías específicas o a la investigación y desarrollo, se carece todavía de un marco regulatorio y de política pública propicio al desarrollo en gran escala de la bioenergía. De hecho –como lo muestra la experiencia de Brasil, Europa y otros países–, para esta última tarea se requiere de una serie de acciones estratégicas con visión de largo plazo, y del apoyo de un amplio conjunto de políticas y de recursos públicos.


Cinco ejes son fundamentales y deben trabajarse en México:


- Partir de un enfoque integrado orientado a la producción y al uso sustentable de la bioenergía en sus diferentes aplicaciones y dimensiones (social, económico y ambiental).

- Desarrollar un marco regulatorio que incluya metas claras y todo un conjunto de incentivos fiscales y de otro tipo para la producción sustentable y el uso de los bioenergéticos, así como facilidades para realizar inversiones.

- Impulsar el desarrollo de mercados de productos y tecnologías asociados a la bioenergía, así como elaborar normas técnicas para asegurar la calidad de los productos y los procesos.

- Fomentar la investigación y el desarrollo tecnológico al apoyar el desarrollo de grupos de investigación en temas clave, el desarrollo de proyectos piloto y demostrativos, entre otras acciones.

- Promover el fortalecimiento institucional, especialmente establecer programas intersectoriales claramente coordinados (salud, energía, ambiente, desarrollo social, agropecuario y forestal) y campañas de información pública que conduzcan a una mejor valoración social de la bioenergía.


RED MEXICANA DE BIOENERGÍA AC