Simposio Potencial de secuestro de carbono orgánico en los suelos agrícolas y agostaderos de México
Cierre de recepción de resúmenes en extenso hasta nuevo aviso, en virtud de que la celebración del XLII Congreso Nacional de la Ciencia del Suelo se realizará del 05 al 09 de marzo del 2018

BIOENERGÍA



La biomasa es una fuente de energía renovable y limpia, con un portafolio extenso de tecnologías maduras para la mayoría de sus distintas aplicaciones. A nivel internacional, la bioenergía, o energía obtenida de la biomasa, representa el 10% del consumo total de energía y 77% de las energías renovables. Se estima que para el año 2035 podría contribuir con cerca del 25% de la energía requerida en el mundo, y constituir así uno de los pilares de la transición a fuentes renovables de energía. La bioenergía en nuestro país abastece el 5% (432 PJ en el 2008) del consumo de energía primaria. Se utilizan principalmente la leña, el bagazo de caña y el carbón vegetal.


Manejada de manera sustentable, la bioenergía presenta numerosas ventajas desde la óptica socioeconómica y ambiental: es versátil; escalable; brinda aplicaciones para los principales usos finales de la energía (calor, electricidad, combustibles para el transporte); permite crear sinergias importantes entre los sectores agrícola-forestal, energético, industrial, ambiental y social; puede promover el desarrollo rural sustentable a través de la creación de fuentes de trabajo e inversiones en ese medio y puede transferir importantes recursos económicos desde las áreas urbanas hacia las áreas rurales. Además, la producción sustentable de biomasa brinda numerosos servicios ambientales de tipo local y global, lo que incluye la transformación de residuos en recursos económicos, control de la erosión del suelo, regulación del ciclo hidrológico y preservación del hábitat para la fauna silvestre.


Hay grandes posibilidades de desarrollo de la bioenergía en México, por cuanto:


Existe un gran potencial energético del recurso biomásico.


Los recursos bioenergéticos en México pueden producir sosteniblemente 3,569 PJ/, el equivalente al 46% de la oferta interna bruta de energía primaria en el año 2008, y 10 veces más que su uso actual.


Puede contribuir a la diversificación energética y reducir las emisiones de CO2, así como la contaminación local. En el año 2030, la bioenergía podría abastecer hasta un 16% del consumo de energía en México y permitir una reducción anual de emisiones de 110 Mt de CO2 a la atmósfera o 23% de la mitigación total estimada en este año.


A las ventajas globales del uso de la bioenergía, se sumarían numerosos beneficios tangibles en lo local. Por ejemplo, el aprovechamiento de desechos urbanos y agrícolas, reducción de los riesgos sanitarios y la contaminación del agua y el aire; por su parte, las estufas eficientes de leña y biogás permiten reducir la contaminación intramuros en las viviendas rurales.


Existe un conjunto de experiencias interesantes en México


En el país se ha desarrollado y adaptado tecnología eficiente para la cocción doméstica, generación de biogás en rellenos sanitarios y en aplicaciones agroindustriales, entre otros ejemplos. Existen grupos de investigación consolidados en biocombustibles de segunda generación y en la adaptación de paquetes agronómicos para el establecimiento de cultivos bioenergéticos. Algunos ingenios azucareros están iniciando la cogeneración ampliada y eficiente de electricidad para la Red Nacional. Se cuenta también con experiencias en la producción de biodiesel a partir de residuos.


Sin embargo, en México todavía se dista mucho de poder hacer realidad estas oportunidades. Aunque hay avances en temas regulatorios y de incentivos a tecnologías específicas o a la investigación y desarrollo, se carece todavía de un marco regulatorio y de política pública propicio al desarrollo en gran escala de la bioenergía. De hecho –como lo muestra la experiencia de Brasil, Europa y otros países–, para esta última tarea se requiere de una serie de acciones estratégicas con visión de largo plazo, y del apoyo de un amplio conjunto de políticas y de recursos públicos.


Cinco ejes son fundamentales y deben trabajarse en México:


- Partir de un enfoque integrado orientado a la producción y al uso sustentable de la bioenergía en sus diferentes aplicaciones y dimensiones (social, económico y ambiental).

- Desarrollar un marco regulatorio que incluya metas claras y todo un conjunto de incentivos fiscales y de otro tipo para la producción sustentable y el uso de los bioenergéticos, así como facilidades para realizar inversiones.

- Impulsar el desarrollo de mercados de productos y tecnologías asociados a la bioenergía, así como elaborar normas técnicas para asegurar la calidad de los productos y los procesos.

- Fomentar la investigación y el desarrollo tecnológico al apoyar el desarrollo de grupos de investigación en temas clave, el desarrollo de proyectos piloto y demostrativos, entre otras acciones.

- Promover el fortalecimiento institucional, especialmente establecer programas intersectoriales claramente coordinados (salud, energía, ambiente, desarrollo social, agropecuario y forestal) y campañas de información pública que conduzcan a una mejor valoración social de la bioenergía.


RED MEXICANA DE BIOENERGÍA AC